Dieta para intestino irritable

María del Mar Silva Rivera - Doctoralia.es

El intestino irritable, conocido también como colon irritable, síndrome del intestino irritable o colitis mucosa es una enfermedad intestinal con síntomas como los dolores abdominales, flatulencias, diarrea o estreñimiento. La mayoría de personas que lo padecen mejoran al suprimir ciertos alimentos, igual que empeoran drásticamente con otros. Esta dieta para intestino irritable se basa en estos hallazgos. El síndrome de intestino irritable (SII) es un trastorno intestinal sin causa aparente. Durante mucho tiempo se ha atribuido su origen a problemas con la motilidad y la sensibilidad en estos pacientes. Sin embargo, en los últimos tiempos, la dirección que se apunta es la de procesos microinflamatorios.

dieta para intestino irritable

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Se caracteriza por la concurrencia de una serie de síntomas que se manifiestan de maneras diversas en los distintos pacientes: hinchazón y dolor abdominales y alteraciones en la rutina deposicional. La forma de presentarse esto último determina el subtipo de SII al que pertenece un determinado paciente:

Subtipo I: SII con estreñimiento.

Subtipo II: los pacientes presentan diarrea.

Subtipo III: en este caso, se produce alternancia entre los dos estados anteriores.

Subtipo IV: no existe un patrón definido.

Diagnóstico y tratamiento del SII

Dada la dificultad de la etiología del SII, el diagnóstico se realiza descartando otras enfermedades: las enfermedades de Crohn y celíaca, cáncer colorrectal, etc.

Señalamos anteriormente que muchos pacientes muestran trastornos en la motilidad, que es lo que permite establecer los subtipos, y en la sensibilidad. Con esto nos referimos a que muchos enfermos soportan peor las molestias intestinales. Algunos estudios señalan una estimulación de los nociceptores. Tampoco descartamos el estrés y los problemas emocionales.

La dieta, por su parte, sin ser la causa de la enfermedad sí es la responsable de desencadenar toda la sintomatología.

La conclusión de todo esto es que el tratamiento a proponer ha de ser multidisciplinar y sintomático, y dada la variedad sintomatológica que presenta esta enfermedad, personalizado. Para ello disponemos de un servicio de dieta online personalizada.

La farmacología propone medicamentos para aliviar los síntomas: espasmolíticos para el dolor, laxantes, antidiarreicos, antidepresivos, ansiolíticos, etc.

Los psicoterapeutas contribuyen a mejorar el estado de ánimo de los pacientes y modificar las actitudes negativas ante los distintos eventos, reduciendo así su estrés y mejorando la percepción de los problemas.

Sin embargo, en el SII, la gran esperanza reside en las medidas higiénico-dietéticas.

La importancia de la dieta en el SII

En un estudio realizado, cerca del 85 % de los pacientes señalaron a un determinado alimento, generalmente un carbohidrato o una grasa, como el desencadenante de sus síntomas y la intensidad de los mismos.

Podríamos pensar en alergias alimentarias. Sin embargo, los datos no apuntan a ellas. Hay una prevalencia mayor de intolerancias que en el colectivo de personas sanas sin llegar a alergias y, a veces, simple aversión hacia algún alimento.

Lo que sí se ha demostrado es que ciertos cambios en los hábitos alimenticios mejoran notablemente la calidad de vida de estos pacientes. Actualmente, la dieta FODMAP obtiene resultados esperanzadores para estos enfermos, pero hemos de ser los nutricionistas los que valoremos la oportunidad de su aplicación en un caso concreto.

Por qué somos imprescindibles en la dieta FODMAP

En primer lugar, no hay dos pacientes iguales con SII. Las recomendaciones que le irán bien a uno, pueden ser nefastas para otro. Así que, salvo ciertas generalidades ya sabidas sobre buenos hábitos alimentarios, poco más se puede hacer sin venir a la consulta. La dieta personalizada que elaboramos para cada paciente teniendo en cuenta todo lo que nos cuenta más lo que nos dicen sus análisis médicos es la forma de iniciar el camino correcto.

Por otro lado, la eliminación indiscriminada de ciertos alimentos que practican algunos pacientes estableciendo una relación causal entre un alimento en concreto y sus síntomas puede llevar a una desnutrición calórico-proteica o a deficiencias de micronutrientes. Nosotros controlamos la aportación proteica, lipídica y de fibra en las dietas que proponemos. Asimismo, valoramos la necesidad de usar suplementos para la aportación de minerales y vitaminas, especialmente la vitamina A y la tiamina.

Por otra parte, conocemos profundamente la naturaleza y diversidad de ciertos alimentos. Así, la afirmación de que la fibra, por ejemplo, es buena para estos pacientes o su negación, nosotros la corregimos afirmando que existen muchas clases de fibras y unas pueden ser apropiadas para un paciente determinado y otras no. Lo mismo ocurre con el gluten o la lactosa.

Nosotros partimos de la base de que las dietas deben ser sanas, equilibradas y completas. Si eliminamos o reducimos algo debe ser porque el beneficio obtenido es mucho mayor y tenemos una alternativa para cubrir su ausencia o limitación.

Los nutricionistas especializados en dietas terapéuticas, como en Dietynut que también somos nutricionistas veganos en Madrid, si restamos por un lado, sabemos lo que tenemos que sumar por el otro para conseguir el mejor estado de salud posible.

Recomendaciones generales para personas con intestino irritable

La alimentación es la principal arma para luchar contra el síndrome del intestino irritable. Actualmente, existen muchas dietas para tratar esta afección. La más adecuada depende mucho de las características individuales del paciente. En general, estos son los hábitos alimenticios que se recomiendan:

Elegir la fibra más apropiada para la persona. Una persona con diarrea deberá elegir antes fibra soluble (en partes blandas de los vegetales) que la insoluble (disponible en las cubiertas de los cereales o las pieles de las frutas)

Plantearnos dejar el gluten solamente si nuestro médico digestivo nos ha hecho ya la prueba de alergia al gluten. De otro modo, si en algún momento necesita hacerla, tendríamos que esperar varios meses comiendo alimentos con gluten para que no salga un falso negativo.

Evitar comer legumbres, coles y otros alimentos que producen gases.

Evitar bebidas gaseosas.

Moderar el consumo de comidas grasas.

Beber entre dos y tres litros de agua al día.

Realizar más comidas al día menos abundantes, en lugar de pocas pero abundantes.

No eliminar alimentos de la dieta, a menos que lo indique el médico. Y en ese caso, consultar con un nutricionista que nos diseñe una dieta que evite que el no comer esos alimentos nos produzca una deficiencia nutricional. Por regla general, hay que intentar en la medida de lo posible no quitarnos alimentos sin control.

No fumar y no consumir bebidas alcohólicas.

En general, se suele recomendar en la consulta retirar ciertos alimentos temporalmente y ver cómo reacciona el organismo. Luego se vuelven a introducir paulatinamente. Así, finalmente es posible mejorar incluso una dieta personalizada.

¿Cómo es la dieta para el síndrome del intestino irritable?

La dieta para el síndrome del intestino irritable debe ser personalizada, ya que existen otros aspectos de la salud que deben tenerse en cuenta y que varían según cada individuo. A continuación, se exponen algunas dietas a las que se suelen recurrir.

La dieta FODMAP

Es la dieta para personas con intestino irritable más conocida y la que se toma como referencia más a menudo. Fue desarrollada por la Universidad de Monash en Australia y sus siglas (FODMAP) se basan en evitar los Fermentables, Oligosacáridos, Disacáridos, Monosacáridos y Polisacáridos. Es decir, se evita, sobre todo, el consumo de carbohidratos simples o complejos que pueden desencadenar este problema.

Así, quedan excluidos alimentos como legumbres, los derivados del trigo, centeno, frutas como la manzana o el melocotón, las crucíferas, la leche o la miel. Sí se pueden tomar cítricos, cereales sin gluten, vegetales, carnes y pescados entre otros.

Dieta sin lactosa

A veces, tras una sintomatología de intestino irritable puede estar una intolerancia a la lactosa. Esto es fácil de descubrir aplicando una dieta sin esa sustancia.

La lactosa es un tipo de azúcar que, a menudo, es difícil de digerir para las personas con intestino irritable. Por eso, suprimirla de la dieta puede mejorar los síntomas, sin que ello signifique que una persona sea intolerante a la lactosa. Es el alergólogo el que tiene que determinar, mediante la prueba correspondiente, que esa persona es intolerante a la lactosa.

Dieta sin gluten

Igual que sucede con la lactosa, es posible que, en realidad, el problema se deba a sensibilidad o intolerancia al gluten, algo que también tendrá en cuenta el médico o nutricionista.

Dieta para el estreñimiento

Los pacientes que únicamente muestren este problema y los síntomas asociados (flatulencias, dolor abdominal, etc.) pueden beneficiarse de una dieta rica en fibra insoluble, beber abundante agua y no consumir cereales integrales.

Dieta para la diarrea

Muchos pacientes experimentan solo diarrea, aunque sea de forma ligera. Debe tratarse lo antes posible para evitar problemas de mala absorción de nutrientes que podrían llevar a enfermedades carenciales. Así, se evitará el consumo de café, bebidas alcohólicas o lácteos, entre otras medidas que se incluirán en la dieta personalizada.

En caso de tener diarrea, lo importante es encontrar la causa. Si el médico determina que no hay infección intestinal, una dieta para el intestino irritable durante unos días podría mejorar los síntomas. Si no es así, convendría consultar al médico por si fuera necesario hacer más pruebas.