Dieta Flexitariana

La palabra "flexitariano" surge de la combinación de dos vocablos: "flexible" y "vegetariano". De ahí que la dieta flexitariana sea aquella que promueve la ingesta de una gran cantidad de alimentos de origen vegetal y también de algunos de origen animal pero en menor medida.



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¿Entonces, la dieta flexitariana que es?

Es un régimen alimenticio creado por la dietista Dawn Jackson Blatner para que aquellas personas que normalmente siguen una alimentación vegetariana no tengan que prescindir de los nutrientes que aportan de forma natural alimentos como la carne.

Para entender mejor cómo se configura, se debe partir de la premisa de que en la dieta flexitariana el menu consiste en combinar una alimentación ovo-lacto-vegetariana (es decir, aquella en la que no se consumen productos propios del animal, sino aquellos originados por ellos como huevos, leche o miel), pero con la ingesta puntual de carne o pescado.

Realmente, para convertirse en una persona flexitariana la dieta a seguir consistirá básicamente en aumentar el consumo de vegetales y reducir el resto de alimentos cárnicos y del mar a momentos esporádicos. Asimismo, pese a que se utiliza el concepto "dieta", es importante puntualizar que se trata más bien de un estilo de vida que responde a unas preocupaciones ideológicas como el bienestar animal o la sostenibilidad del planeta. Se puede utilizar la dieta flexitariana para adelgazar, porque servirá para aprender a comer más limpio, más nutritivo y más natural. Pero se convertirá en una forma de alimentarse, de nutrirse, no en un experimento dietético aislado.

¿Por qué reducir el consumo de carne?

La mayoría de la gente no sabe que aproximadamente el 80 % de la superficie agrícola está destinada a la producción de piensos para el ganado. Adicionalmente, tampoco es común conocer que el 14 % del CO2 que se emite se debe a la industria ganadera, y que esta es la causante del 70 % de la deforestación del Amazonas. Todas estas son razones más que suficientes para plantearse qué se está haciendo con los recursos naturales y tomar conciencia. En este sentido, un pequeño gesto conlleva grandes cambios. De cada uno de los ciudadanos depende asegurar la continuidad del planeta.

Sin embargo, es cierto que los alimentos de origen animal poseen un alto nivel de proteína, además de muchos nutrientes, minerales y vitaminas. Por eso, pese a que las dietas vegetarianas permiten sustituir estos productos de forma satisfactoria, la dieta flexitariana otorgan la posibilidad de comer sin renunciar a ellos. Por eso, el flexitarianismo aúna lo mejor de ambos regímenes alimentarios: los beneficios de una dieta fundamentada en frutas, verduras y legumbres, y los nutrientes procedentes de la carne y del pescado.

¿Qué beneficios tiene para la salud seguir una dieta flexitariana?

Los expertos han señalado los numerosos beneficios que puede tener para la salud este tipo de alimentación, sin contar con la repercusión positiva para el planeta.

Cuida del corazón

Al tratarse de un régimen alimenticio basado en frutas y verdura s principalmente, con él se está protegiendo la salud del sistema circulatorio, en particular del corazón. Una alimentación más limpia y natural ayudará a controlar la presión arterial y aumentar el denominado colesterol bueno. Menos grasas, menos azúcares procesados y más alimentos naturales.

Pérdida de peso

No se puede olvidar una premisa básica: reducir el consumo de alimentos procesados, que tienen un alto impacto calórico, provocará una pérdida de peso. Esto ocurre porque no se trata de limitar o prohibir alimentos, sino de construir una alimentación equilibrada lo más natural posible. Y entre los muchos beneficios de esta dieta, estará también la pérdida de peso. Por eso, aunque no se conciba solamente con ese objetivo, es posible iniciar una dieta flexitariana para adelgazar.

Reduce el riesgo de diabetes

Los alimentos ricos en fibra, sin azúcares añadidos y bajos en grasa promueven una disminución del riesgo a padecer diabetes en un futuro. Se trata de una apuesta a largo plazo por la salud.

Previene muchas enfermedades

Está científicamente demostrado que una alimentación sana y equilibrada previene de innumerables enfermedades, entre ellas el cáncer. Se trata de invertir en salud, aportándole al organismo los nutrientes y los antioxidantes necesarios para su correcto funcionamiento y desarrollo. Está probado que determinadas patologías gastrointestinales son consecuencia directa de una mala alimentación. Se debe plantear la comida como una medicina, y no sabotear al propio cuerpo con alimentos que no proporcionan ningún beneficio.

Cuida del medio ambiente

Como se ha señalado anteriormente, uno de los principales motivos para seguir este estilo de vida es el ideológico. Tomar consciencia de que los recursos naturales del planeta no son ilimitados es crucial. En ese sentido, adquirir una alimentación responsable con el medio ambiente contribuirá a reducir las emisiones de gases a la atmósfera y reducirá el consumo de agua y nutrientes de la tierra.

Qué come un flexitariano

Fue en los años 90 cuando la chef Helga Morath utilizó por primera vez este término para definir el menú de su restaurante, aunque no ha sido hasta hace poco cuando se ha hecho más frecuente su uso.

Pues bien, un flexitariano basa su dieta principalmente en el consumo de fruta, verdura, cereales y legumbres. No sería una alimentación vegana, puesto que sí están permitidos los alimentos de origen animal: huevos, lácteos, miel, etc. Y, finalmente, de forma esporádica, se incorpora carne o pescado. Pero no de forma habitual, sino puntual. Con este pequeño matiz se permite la ingesta de proteína animal que necesita el organismo para su correcto funcionamiento, sin necesidad de buscar un sustituto alimenticio.

Por lo demás, y regresando a las premisas anteriores, el flexitariano come de todo, de forma variada y a su gusto. Se suele partir de establecer cinco comidas al día, de forma equilibrada. Esto evita los atracones y favorece la digestión.

En cuanto a qué tipo de carne se incorpora a esta dieta, se suele priorizar el consumo de carne blanca a la roja. Y, siempre que sea posible, se preferirá la carne ecológica a la de cualquier otro origen.

No se trata de prohibir alimentos o de pasar hambre, simplemente de organizar el menú semanal de forma que sean priorizados los alimentos naturales, sin procesados, y en el que la carne o el pescado se consuman puntualmente.



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¿Es la alimentación flexitariana para mí?

Este régimen está especialmente pensado para aquellas personas que se consideran omnívoras pero desean comer mejor. De esta forma, se limita el consumo de carne de todo tipo pero sin llegar a prohibirlo, simplemente relegando su consumo a algo puntual. Además, se fomenta el consumo de productos de origen vegetal, como son todo tipo de frutas, de legumbres, de verduras y de granos enteros.

El flexitarianismo, como ya se ha dicho, ayudará a perder peso, a reforzar el sistema inmunitario y a prevenir multitud de enfermedades (cardiovasculares, digestivas, etc.) mientras el flexitariano sella su compromiso con el medio ambiente.

¿Cómo sería el menú de un flexitariano un día cualquiera?

Para imaginar cómo sería un día cualquiera con esta dieta, ahí va una pequeña muestra de las comidas que se pueden ingerir. Además, serán añadidas unas pautas a seguir para que este tipo de alimentación no se quede en algo puntual, sino que se convierta en un estilo de vida. Cabe repetir que, en la dieta flexitariana, el menú será básicamente verdura como alimento principal.

  • Desayuno: Es importante empezar el día alimentándose bien para coger fuerzas para afrontar la mañana. Para comenzar la jornada, se puede tomar un café con unas tostadas con pan integral, mermelada de fresa y unos arándanos o un yogur. No se debe olvidar incluir siempre una pieza de fruta en la primera comida del día.
  • Comida: Como primer plato, una ensalada de garbanzos, con calabacín, queso feta, tomates cherry y albahaca. Una opción llena de sabor con verduras y legumbres. A continuación, unos pimientos rellenos de tomate al los que se le puede añadir soja texturizada para darle sabor.
  • Cena: Como colofón para este menú, una tortilla acompañada de una guarnición de verduras.

Adicionalmente, no se debe olvidar tomar mucha agua, evitando las bebidas gaseosas y con azúcar. También ayudará a una alimentación más saludable cocinar habitualmente en casa, evitando los alimentos procesados o precocinados.

Por otra parte, también se han de asegurar las horas de descanso diarias, hacer ejercicio de forma regular y tratar de evitar el estrés. Todo ello contribuirá todavía más a conseguir unos buenos resultados para la salud.

Finalmente, recordar que un equipo de nutricionistas como este elabora cada una de las dietas de forma personalizada con cada uno de los pacientes, para que sea lo más completa, equilibrada y nutritiva posible. Sin olvidar las posibles intolerancias que cada uno pueda tener y adaptándose siempre al ritmo de vida de cada persona. No es lo mismo una ama de casa, que puede cocinar en su vivienda, que una madre trabajadora que come en su trabajo, por poner un sencillo ejemplo. Por eso, tras una entrevista personalizada, se confeccionará un menú completo adaptado a cada persona. Porque la inversión en salud debe comenzar ahora para garantizar resultados a largo plazo.

Y una vez conocida la dieta flexitariana, ¿por qué no darle una oportunidad? Conseguir los objetivos a través de una dieta flexitariana semanal es más fácil con la ayuda de profesionales.